SIN ANIMO DE LUCRO.


Los colectivos que realizan una actividad económica autogestionada tienen un fin inmediato, que es la satisfacción de las necesidades de consumo de sus integrantes, y un fin último, que es la transformación social.

Entendemos por ánimo de lucro la intención de destinar los excedentes generados con nuestra actividad productiva a cualquier fin distinto a estos dos fines.

No podemos establecer una regla fija para determinar cuáles son las necesidades de consumo de las personas que participan en nuestros colectivos, por ser éstas muy diversas y subjetivas, pero estamos todos y todas de acuerdo en la importancia de marcarnos límites. Los colectivos de la FPA usan topes remunerativos variables en función del Salario Mínimo Interprofesional ; la CIMA está ensayando con moneda social, que por su naturaleza no puede acumularse con ánimo de lucro, y la RHA prefiere no cuantificar las necesidades de consumo en moneda y las delimita en términos de dignidad y suficiencia.

En cualquier caso, los excedentes generados por nuestros colectivos sirven para la transformación social porque se destinan al bien común, no privado, en forma de apoyo a otros colectivos autogestionados, financiando (sin intereses) la creación de nuevos proyectos, etc.