COMENZAMOS A JUGAR CON MONEDA ALTERNATIVA

En julio de 2014, los colectivos de la RCA comenzamos a jugar con las “canicas” (nombre provisional de la nueva moneda alternativa).

Antes de esta fase experimental, a la que seguirá la puesta en marcha definitiva de la moneda alternativa, hemos estudiado durante siete meses el funcionamiento de otras monedas; hemos convocado jornadas formativas y organizado encuentros con colectivos y Comunidades de Intercambio afines.

Finalmente, La RCA aprobó el pasado 26 de abril una ponencia colectiva, redactada por 15 personas de 9 colectivos asociados a la Red, que recogía lo aprendido en estos meses de lecturas, documentales, conferencias y debates.

Esta ponencia, que estamos editando y difundiremos pronto, es un manual de instrucciones con el que construir una Comunidad de Intercambio formada por individuos y colectivos que compartan la pretensión de construir un espacio social y económico común en base a elementos y prácticas muy distintas a las del mercado convencional y, desde luego, lo más independiente posible de un sistema monetario que nos mantiene en un circuito que no podemos controlar. Esto, en cualquier caso, no significa que esta comunidad de intercambio quiera vivir de espaldas al mundo, sino todo lo contrario. La construcción de este espacio común es un proceso que ya ha empezado desde mil sitios, que está vinculado a incontables luchas, y que ha cobrado una fuerza sorprendente los últimos tres años, en los que hemos asistido a una constante proliferación de cooperativas e iniciativas autogestionarias. En este proceso prometedor y general, las comunidades de intercambio y monedas sociales se proponen como herramientas para hacer general e irreversible el actual proceso político autogestionario, al permitir a todo el mundo, progresivamente, situarse en un marco de producción y consumo ajeno a los vaivenes del mercado laboral y financiero.

La Canica se propone como una moneda a ser usada por los colectivos e individuos participantes en este gran proceso autogestionario, y que consideramos que pueden definirse con respecto a las siguientes prácticas y líneas
concretas
:

  • No tienen ánimo de lucro, es decir, están ajustadas a las prácticas cotidianas de la vida. Al vivir bien y no al enriquecimiento.

  • En el caso de formar colectivos, sus únicos órganos de decisión son las asambleas.

  • No explotan a trabajadoras, es decir, se entiende que cualquier persona que trabaje en el proyecto es dueña del producto de su trabajo y participa en la decisión de lo que hacer con él, con independencia del tiempo que lleve o vaya a estar en el proyecto.

  • No pertenecen a estamentos represivos estatales ni privados.

  • Como sus proyectos tienen el objetivo de inscribirse en un marco que no depende de empresas ni institutuciones, no dependen de subvenciones, estatales ni privadas.

El fin último de nuestra Comunidad es la propiedad colectiva de los medios de producción y los productos del trabajo, con independencia del nombre que se le quiera dar al modelo económico en cuestión (comunismo libertario, economía social, etc.) y una transformación política acorde con la autogestión generalizada de la sociedad.

Ojo, no somos utópicos. Utópico a estas alturas de la historia es quien todavía no es consciente de que el capitalismo nos está llevando cada vez más rápido a ningún lugar (u-topos), a la zona cero social y ecológica.

La Comunidad de Intercambio promovida por la RCA, en fase de juego, es un paso más hacia la revolución necesaria, a través de la producción, intercambio y consumo organizados de bienes y servicios básicos para  la vida. Pan, libros, hortalizas, reparaciones de fontanería, reformas de construcción, educación libre… Estos y otros muchos serán los productos y servicios que seremos capaces de intercambiar con “canicas”. Sin intereses ni autoridades monetarias centrales que regulen la emisión. Una moneda no acumulable, suficiente (ni abundante ni escasa), desmercantilizada. Una simple unidad de medida, como el metro o el kilo.

Apúntate a la revolución cotidiana: info@redautogestion.com

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